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Zaruma, la bella sultana de El Oro

No voy a volver a rememorar su pasado glorioso. Voy a referirme a su presente. Porque es necesario que se mire a esta joya de la Cordillera del Vizcaya, no como el último rincón de la Provincia de El Oro, sino que sea la primera ciudad viniendo desde la sierra para la costa, si la uniéramos en una vía directamente con Cuenca y otra con Loja. Porque Zaruma como está demostrado en muy serrana para ser costeña y muy costeña para ser serrana. Tampoco voy a hablar de su belleza y de los encantos que la adornan. Eso lo dejo para los poetas y escritores como Chalino Rodríguez y todo su intelecto que por años le ha embellecido, relatado anécdotas y el valor histórico de esta hermosa ciudad.

Lamentablemente, tengo que referirme a su falta de atención, que por muchos años, ha sido objeto por propios y extraños: muchas autoridades locales que su mandato ha servido para obtener beneficios económicos personales, en obras a cuyo presupuesto se le merma el porcentaje y con el visto bueno del auditor, que reciben obras de baja calidad (cuando se hace alguna obra o, simplemente a dar entretenimiento a la gente). Y por falta de gestión en la presentación de proyectos, por desidia propia o por falta de apoyo de las autoridades provinciales y gubernamentales.

Una ciudad donde la explotación, minería legal e ilegal hizo que colapsara parte de su centro histórico y se vinieran al piso edificaciones antiguas muy valiosas y una situación de inseguridad que provoco el evacuar a las familias del área de influencia por el peligro a un desastre mayor y se puedo demostrar para el mundo entero que somos la ciudad sentada sobre un filón de oro, de ahí el título de la corona española de, Cerro Rico de San Antonio de Zaruma, pero que, la falta de una pulcra actuación de las autoridades de control y hasta con visto bueno, se carcomieron las cimentes que las grandes empresas que por años le extrajeron el material aurífero que la desangraron y le dejaron en esqueleto sus entrañas y sobre el subsuelo túneles inconmensurables y a la ciudad asentada sobre bloques y los famosos sableros debilitaron esos muros y provocaron un gran socavón que para suerte no hubo muertos porque eso era para acabar con la vida de muchas inocentes familias que sin querer hubieran sido afectadas.

El Presidente Guillermo Lasso, justo es reconocerlo, personalmente constato la tragedia y dispuso su inmediata reparación. Y bueno, se alcanzó a rellenar ese socavón con cemento fundido para sellar el paso y volver a sostener a la ciudad, que corría el peligro de que otras viviendas se vengan abajo, ya que muchas se quedaron sostenidas por una delgada columna subterránea.

Militares un tiempo se dedicaron a evitar que vuelvan a meterse los sableros, pero la ambición rompe cualquier obstáculo y el soborno, cualquier impedimento. Se volvieron a meter a las minas y ya por suerte no en el área de mayor peligro y de mayor rendimiento, pero sí en el área que previamente se había delimitado como área exclusiva de no explotación. Pero repito vence el poder de la coima y con consentimiento solapado, se sigue sacando material y ahora no es que son los mismos zarumeños, sino por una banda que armada ha convertido en una actividad delictiva donde, para poder trabajar en su mina, tiene que pagar la llamada vacuna, caso contrario lo amenazan o se le posesionan de la propiedad y hasta lo liquidan, sin ninguna autoridad que los enfrente.

Este tema es muy sensible para la ciudadanía de Zaruma, porque muchos se dedican a sableros, pero no lo hacen en forma técnica y por ello se divide los criterios que muchos creen que es preferible que sean los pequeños mineros (sableros), a que sean las empresas que también las hay y que lo hacen con el debido cumplimiento de las disposiciones legales y cumpliendo los procedimientos establecidos por los órganos de control.

Decía que solo tengo espacio para topar este tema, pero vamos a continuar haciendo ver su poca importancia política que hace que ahora Zaruma ya políticamente no represente una fuerza como lo fue años anteriores, donde las autoridades de la provincia la mayoría eran de Zaruma, dado sus conocimientos, su integridad moral y ética, su honestidad y todo el acervo cultural que adornaban a todos los zarumeños de esos tiempos.

Lionel Efraín Romero Reyes



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