Gran parte del sentido de nación y de pertenencia a ‘lo verdaderamente ecuatoriano’ está basado en el paisaje. La geografía juega un papel fundamental en nuestro sentido de pertenencia, tanto es así que el escudo nacional tiene como elemento central al Chimborazo, cuyas aguas fluyen hasta llegar al río Guayas.
Así de determinantes son los volcanes en el imaginario social. Algunos aspectos donde se nota su peso simbólico son los mitos ancestrales, las expediciones científicas, la afición al montañismo y el paisajismo. Pero el Chimborazo, el Cotopaxi, el Cayambe, el Antisana, el Altar, los Illinizas, el Sangay y el Tungurahua pierden sus glaciares a ritmo acelerado y podrían extinguirse rápidamente, como sucedió con el Carihuairazo, cuyo glaciar se extinguió en 2023.
La tercera edición de MapBiomas en Ecuador, basada en imágenes satelitales, reveló una pérdida de más de 1 069 hectáreas de superficie glaciar en un solo año. Mientras en 2023 había 5 474 hectáreas de superficie glaciar, en 2024 se redujo a 4 405 hectáreas. De manera que a los Andes ecuatorianos solo les quedan 4 000 hectáreas de cobertura glaciar.
Mientras que el Instituto Nacional de Metereología e Hidrología, (INAMHI) estima que el glaciar del Iliniza podría derretirse en los próximos diez años, una investigación de Nature Reviews Biodiversity publicada por un medio de comunicación, explica que el retroceso de los glaciares provoca cambios radicales en el hielo, el agua y la tierra, pues miles de especies dependen de ese ecosistema, además se ve afectada la seguridad hídrica de humanos, de la flora y de la fauna; además, el aumento del nivel del mar alteraría las corrientes oceánicas y pondría en riesgo la pesca.
Si se tiene en cuenta que tres cuartas partes del agua dulce de la Tierra se almacenan en los glaciares, es momento de voltear la mirada a los volcanes, no solo desde una valoración simbólica, sino con medidas serias y efectivas que detengan, por lo menos en lo posible, el deterioro de los glaciares de los Andes ecuatorianos, antes de que su nieve solo quede dibujada en el escudo, como recuerdo de lo perdido.