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El Valle de Uravía y el BID

“Principio de transparencia: proceso colaborativo y transparente por el cual se facilita a todas las partes interesadas información adecuada de forma oportuna y se les da oportunidades y mecanismos para plantear comentarios, inquietudes y preguntas.” (Marco de Política Ambiental y Social, BID, 2020)

En el mes de julio del 2024, presenté una queja ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por la pretendida construcción – con el financiamiento del BID -, de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR), sobre el valle de Uravía, ubicado en la parroquia de Checa, DMQ; y, solicité información sobre los desembolsos y fechas del contrato de la consultoría encargada por la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento de Quito (EPMAPS) a la consultora HAZEN AND SAWYER.
Debo reconocer que, en el tratamiento de la queja presentada, el BID ha actuado de la manera más diáfana y cristalina, aplicando en toda su extensión el “principio de transparencia” antes transcrito, ya que luego de múltiples reuniones mantenidas entre las partes – que incluyó una visita al valle de Uravía por parte de los funcionarios del BID -, finalmente, con fecha 17 de octubre del 2025, el BID nos hizo llegar la minuta de la última reunión que, en la parte pertinente, dice:
“La EPMAPS mencionó que, por inconvenientes experimentados con la empresa consultora a cargo de los diseños, es probable que culminen el contrato, no siendo posible continuar con estudios adicionales para evaluar alternativas de la localización de la PTAR bajo este contrato.”

Esto significa que el inconsulto proyecto de la PTAR sobre el valle de Uravía llegó a su fin, por inconvenientes presentados justamente con la empresa consultora, HAZEN AND SAWYER, la que nunca dijo nada sobre la inconveniencia de construir dicha planta en el valle de Uravía, que tiene un uso de suelo de protección ecológica, y que es un ecosistema frágil, lleno de humedales y fuentes de agua, abundante fauna y flora nativa del sitio y que además es un yacimiento arqueológico, debidamente inventariado en el Sistema de Información del Patrimonio Cultural del Ecuador (SIPCE).

En el seguimiento de la queja, siempre dejamos en claro que no estábamos en contra del proyecto de construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) para Checa, sino en la ubicación del proyecto, sobre el milenario valle de Uravía, por las razones tantas veces anotadas.
La minuta de la reunión concluye con la siguiente frase:

“El BID valoró la apertura de la EPMAPS de comenzar un nuevo proceso técnico y participativo para evaluar nuevos predios, además del identificado, a través de un nuevo análisis de alternativas para emplazar la futura PTAR, con las implicancias pertinentes en términos de esfuerzos y tiempos.”
Debemos finalizar expresando nuestro sentimiento de gratitud y estima al equipo del BID que trabajó en la solución de esta queja ciudadana, en especial a Cristina Muñoz, Coordinadora del Protocolo de Quejas del BID y a Jorge Oyamada, especialista sectorial senior y jefe de equipo del BID.

Alfonso López J.



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