Cada año, en Ecuador se registran más de 30 000 nuevos casos de cáncer y esta enfermedad se mantiene entre las principales causas de muerte, según cifras de Globocan de la Organización Mundial de la Salud. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora este 4 de febrero, especialistas señalan que el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos de calidad pueden aumentar hasta 3,5 veces la sobrevida, dependiendo del tipo de tumor, y advierten que el retraso en la detección explica buena parte de la mortalidad en el país.
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El número de casos de cáncer podría duplicarse hacia 2050
La doctora Carol Moreno Vera, especialista en oncología clínica y coordinadora del posgrado de oncología de la Universidad Indoamérica, afirma que la incidencia de cáncer podría duplicarse hacia 2050 si no se fortalecen las acciones de prevención.
Señala que el aumento de diagnósticos se vincula con cambios en el estilo de vida y con exposiciones ambientales.
Moreno relaciona este crecimiento con los malos hábitos alimenticios y con la reducción de la actividad física. También menciona factores como la exposición al sol, la radiación y la presencia de virus y bacterias que se asocian a determinados tipos de cáncer.
La falta de prevención sostiene la tendencia al alza
Moreno sostiene que, sin un trabajo sostenido en prevención, la tendencia mundial al aumento de casos no cambiará. Explica que los estilos de vida poco saludables y la ausencia de controles médicos periódicos dificultan la identificación temprana de la enfermedad.
El epidemiólogo Pablo Espinosa, docente de la UIDE, coincide en que en Ecuador existe una baja cultura de prevención. Señala que los chequeos médicos generales a partir de los 30 años no forman parte de la rutina de la mayoría de la población, lo que permite que muchas patologías avancen sin ser detectadas.
El diagnóstico tardío define la mortalidad por cáncer en Ecuador
Espinosa explica que muchos tipos de cáncer no presentan síntomas claros en sus fases iniciales, lo que retrasa la consulta médica. Cuando el paciente acude al sistema de salud, la enfermedad suele encontrarse en estadios avanzados, lo que limita las opciones terapéuticas y reduce la probabilidad de curación.
Moreno añade que el desconocimiento de los signos tempranos influye en ese retraso. Pone como ejemplo el cáncer gástrico, que se asocia a la infección por la bacteria Helicobacter pylori, donde la automedicación y el uso de antiácidos sin estudios como la endoscopía posponen la identificación de la enfermedad.
La especialista señala que este patrón explica por qué la mortalidad resulta más alta en países con economías en desarrollo.
Indica que, en el caso del cáncer de estómago, los pacientes suelen llegar en etapas avanzadas y con desnutrición, lo que limita el impacto del tratamiento y mantiene esta enfermedad entre las principales causas de muerte por cáncer en el país.
El cáncer gástrico evidencia la brecha con otros países
Moreno indica que cerca del 61% de los casos de cáncer gástrico en Ecuador se diagnostican en etapas avanzadas. Este escenario se refleja en la tasa de supervivencia a cinco años, que se sitúa alrededor del 20%, frente a países como Japón y Corea, donde alcanza hasta el 60%.
La oncóloga explica que Japón implementó métodos de detección que incluyen endoscopías en personas sin síntomas a partir de cierta edad. Esta estrategia permite identificar el tumor en fases iniciales, cuando una intervención quirúrgica puede resultar suficiente para el control de la enfermedad.
Añade que, en ausencia de programas de tamizaje y de una cultura de detección temprana, la mayoría de los pacientes en Ecuador llega al diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada, lo que reduce las probabilidades de control.
El impacto del diagnóstico tardío en el sistema de salud
Moreno señala que un paciente diagnosticado en fases avanzadas requiere tratamientos prolongados, complejos y de alto costo. Esto convierte al cáncer en una condición de atención continua, con alta demanda de recursos sanitarios.
La especialista explica que, cuando la detección ocurre en etapas tempranas, el tratamiento suele ser más corto y efectivo. Este escenario mejora las probabilidades de control de la enfermedad y permite un uso más eficiente de los recursos del sistema de salud.
Añade que el retraso en el diagnóstico incrementa la carga asistencial y financiera, ya que los casos avanzados demandan más tiempo de hospitalización y mayores costos terapéuticos.
Las terapias innovadoras amplían la sobrevida en varios tumores
Moreno destaca que la inmunoterapia constituye una de las principales innovaciones en oncología. Explica que, en melanoma maligno metastásico, la supervivencia media pasa de nueve meses con quimioterapia a 32 meses con inmunoterapia. En cáncer de pulmón avanzado, la sobrevida aumenta de 14 a 30 meses.
Espinosa precisa que estas terapias no resultan universales y se indican solo para subgrupos específicos de pacientes. Señala que su uso debe basarse en evidencia científica y en aprobaciones regulatorias, y que su eficacia depende del tipo de cáncer, del estadio de la enfermedad y de las características biológicas del tumor.
Moreno añade que estas terapias se han aplicado también en cáncer de mama, de estómago y en tumores ginecológicos, incluso antes de la cirugía en casos avanzados, con el objetivo de reducir el tamaño del tumor y facilitar un abordaje quirúrgico.
Las demoras en la atención reducen las opciones de tratamiento
Espinosa advierte que la fragmentación del sistema de salud, los tiempos prolongados de espera y los costos asociados al diagnóstico y tratamiento dificultan la atención oportuna. Estos factores permiten que transcurra un periodo crítico entre la aparición de la enfermedad y su confirmación diagnóstica.
Moreno señala que muchos pacientes tardan meses en acceder a su primera terapia. Explica que esta demora reduce las posibilidades de control del cáncer y empeora el pronóstico clínico.
El epidemiólogo añade que la baja capacidad de respuesta del sistema público agrava este escenario, ya que limita la implementación sostenida de programas de detección temprana y tamizaje poblacional.
Un trabajo conjunto para cambiar las cifras
Moreno plantea que el abordaje del cáncer requiere acciones coordinadas entre el Estado, la academia, la comunidad médica y la industria farmacéutica. Señala que este trabajo permitiría impulsar la investigación científica, el desarrollo de terapias innovadoras, la formación de especialistas y el acceso oportuno a tratamientos de calidad.
Espinosa sostiene que Ecuador necesita un presupuesto estable para salud, con énfasis en prevención y detección temprana, así como el fortalecimiento del primer nivel de atención. Añade que el Estado debe apoyarse en la academia y en la investigación científica para diseñar políticas públicas basadas en evidencia y adaptadas a la realidad nacional.
Ambos especialistas coinciden en que, sin educación sanitaria, métodos de detección temprana en población de riesgo y acceso oportuno a tratamientos, las cifras de mortalidad por cáncer en el país no cambiarán de forma significativa.
Información extra: Día Mundial contra el Cáncer