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La generación eléctrica del Ecuador registra un giro relevante en febrero de 2026. A las 11:00 de este miércoles 4 de febrero, la hidroelectricidad aporta el 87,7 % del total, según datos en tiempo real del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).

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El resultado contrasta con enero, cuando la producción hídrica no superó el 70 % y el sistema dependió en mayor medida de centrales térmicas a diésel y gas natural. Ese escenario elevó los costos operativos, especialmente tras la suspensión de importaciones de energía desde Colombia el 22 de enero, en medio de tensiones bilaterales.

Coca Codo Sinclair y Paute concentran el mayor aporte

Entre las hidroeléctricas, Coca Codo Sinclair, en Sucumbíos, lidera la producción este miércoles con el 44 % de la generación hídrica, seguida por Paute, con el 33 %. En tercer lugar se ubicó Sopladora, con el 7 %, mientras que el porcentaje restante provino de las otras centrales del país.

El repunte hídrico representó un alivio para el sistema eléctrico, que durante semanas estuvo bajo presión por la escasez de lluvias, la reducción de caudales y una demanda elevada.

Menor uso térmico y reducción de costos

En enero de 2026, la generación térmica superó el 30 % del total. En cambio, el mayor aporte hidroeléctrico permitió reducir su participación al 11,7 % el 4 de febrero, lo que disminuyó los costos de operación del sistema.

La mejora respondió directamente al incremento de las lluvias en las últimas semanas, que elevó los niveles de los embalses y fortaleció la capacidad de generación de las centrales hidráulicas.

Embalse de Mazar: recuperación clave

La recuperación se evidenció con claridad en los embalses del Complejo Hidroeléctrico Paute, situado en la cuenca del río del mismo nombre, en el Austro del Ecuador. Este sistema está integrado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, cada una con su respectivo embalse.

En conjunto, estas centrales suman 1 700 megavatios de capacidad instalada, suficientes para cubrir más del 30 % de la demanda eléctrica nacional.

Embalse Mazar y su importancia

El embalse de Mazar, el más importante del país para la generación eléctrica, muestra una recuperación clave tras semanas críticas por la falta de lluvias. Su relevancia radica en que abastece en cascada a los embalses de Paute y Sopladora.

El 4 de febrero, el caudal de Mazar alcanzó 135,41 metros cúbicos por segundo, frente a un promedio de 56,8 m³/s en enero, según CelecSur. La recuperación comenzó el 9 de enero, luego de tocar su nivel más bajo el 8 de enero, con 15,68 m³/s, tras una caída sostenida de las lluvias desde diciembre de 2025.

El aumento de las precipitaciones permitió que el embalse alcanzara su nivel máximo operativo, 2 153 metros sobre el nivel del mar, el 2 de febrero, y se mantenga estable. Esto también permitió llenar Paute y Sopladora, que hoy generan cerca de su máxima capacidad, incrementando la generación hidroeléctrica y reduciendo el respaldo térmico.

Con una extensión de 31 kilómetros y una capacidad superior a 400 millones de metros cúbicos, Mazar es una infraestructura estratégica para la seguridad energética del país.

Sin cortes, pese al fin de importaciones desde Colombia

El mayor aporte hidroeléctrico permitió mantener el suministro eléctrico sin cortes de luz, incluso después de que Colombia dejara de vender energía a Ecuador. En diciembre y enero, el país vecino llegó a cubrir hasta el 11 % de la demanda, en un contexto de bajas precipitaciones.

Información externa: CelecSur


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