El sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción, apareció en las calles de San Francisco convertido en símbolo de protesta.
La imagen fue adoptada recientemente por Bad Bunny como emblema autóctono de su gira.
Días antes del Super Bowl, el personaje surgió en forma de carteles contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
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El contexto no es casual: el artista puertorriqueño encabeza el espectáculo de medio tiempo del evento.
Los afiches incluyen consignas como “ICE Out” y “Chinga la migra”, frases con una carga histórica de resistencia chicana y latina. La campaña utiliza la figura del peluche popularizado por Bad Bunny como objeto de culto cultural.
Protesta visual en la ciudad del Super Bowl
Los carteles comenzaron a aparecer en el centro de San Francisco. Allí se ubica la sede de la NFL, epicentro simbólico del evento deportivo más visto del mundo.
La intervención se interpreta como una protesta directa contra las redadas migratorias. También apunta a las políticas de deportación que han marcado la agenda estadounidense en los últimos meses.
Hasta el momento, se desconoce quién está detrás de la campaña. Su aparición coincide con el clima de tensión migratoria que atraviesan varias ciudades del país.
Una ciudad santuario bajo presión
San Francisco es considerada una de las ciudades santuario más emblemáticas de Estados Unidos. Tiene la potestad de limitar la cooperación de su policía con autoridades migratorias federales.
Sin embargo, esa protección ha sido puesta a prueba recientemente. La intensificación de operativos migratorios en ciudades como Mineápolis elevó las alarmas.
En esa ciudad, redadas derivaron en la muerte de dos civiles. Los hechos involucraron a agentes del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La NFL y el foco político del espectáculo
La jefa de seguridad de la NFL, Cathy Lanier, descartó esta semana operativos migratorios durante el Super Bowl LX. Aseguró que el ICE no participará en acciones de control durante el evento.
La elección de Bad Bunny como artista principal del descanso desató fuertes críticas. Sectores conservadores del Partido Republicano cuestionaron que cante en español en “el escenario más americano”.
El presidente Donald Trump calificó la decisión como “ridícula”. También confirmó que no asistirá al Super Bowl por su rechazo al cantante.
“Creo que es una pésima elección”, dijo Trump. “Lo único que hace es sembrar odio. Terrible”, afirmó públicamente.