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Hace años existió en el currículo de bachillerado la asignatura “Problemas filosóficos”. Y en verdad, causó muchos problemas a profesores y estudiantes que no atinaban encontrar respuestas a las preguntas aristotélicas y socráticas. La situación se complicó con las materias de Lógica y Ética, que fueron eliminadas sin reemplazos.

A lo anterior se sumaban ciertos prejuicios frente a las ciencias sociales, atribuidas a los vagos, mientras que las ciencias matemáticas eran consideradas con estatus y prestigio. En la actualidad, la filosofía ha migrado al mundo de los valores, y el estudio riguroso de la Lógica y la Ética ha quedado en el limbo, mientras algunos profesores -navegantes solitarios- abogan por el pensamiento crítico sin respaldo oficial.

En las siguientes líneas, presentamos algunas reflexiones sobre el tema de la filosofía, que debe cruzar todo el currículo, desde la educación inicial hasta el bachillerato.

Una aproximación

La filosofía es una disciplina que se ocupa de una serie de problemas teóricos y prácticos a través de la crítica, la reflexión, la interpretación textual y el ejercicio de la razón en todas sus formas.

Los temas de estudio de la filosofía se dan en torno al conocimiento, la existencia, el lenguaje, el ser, la vida, el arte, la verdad, la razón, la teología y la mente, entre otros. Por cada uno de estos problemas existe una rama específica como la metafísica, la gnoseología, la estética, la lógica o la ética. ¡En esencia, independiente de la especialidad, todos los profesores somos filósofos!

Al ser una disciplina compleja en sí misma, la filosofía es difícil de caracterizar. Cada filósofo define su práctica filosófica, según el problema al que se dedique. Por algo la filosofía es considerada como madre de todas las ciencias, y muchos filósofos abordan distintos problemas y áreas de la filosofía. No es extraño ver que algunos filósofos incursionen en áreas que, en principio, son ajenas a la disciplina. Esto sucede con las matemáticas, la biología o la bioética, por ejemplo.

El vocablo filosofía proviene del griego philosophia, cuya traducción literal es “amor a la sabiduría”. Está compuesto por –philos, que significa “amigo” o “amante”, y –sophía, “sabiduría”. Philos es “amante”, también “amor”. El filósofo es el amante de la sabiduría. Aunque esta traducción es discutida, todavía hay debates sobre el sentido original de la palabra filosofía.

Problema real

Hay que reconocer que vivimos en una sociedad audiovisual, donde el territorio de la filosofía ha sido reemplazado por las tecnologías y sus aplicaciones. El mundo digital se enmarca en el uso de aparatos -celulares, computadores y video juegos- que, en ocasiones, resuelven operaciones simples como sumar, restar, multiplicar y dividir, y otras más complejas…con un clic.

En esta trama, la práctica y su paradigma -el reproduccionismo- reemplazan y solucionan problemas cotidianos y académicos en segundos, mientras las anteriores generaciones lo hacíamos con calma mediante ejercicios mentales y el apoyo de reglas de cálculo, el famoso Libro de Copetti y gigantescos pizarrones llenos de fórmulas.    

El problema entonces es real. Las actuales generaciones usuarias de las tecnologías, han dejado de pensar críticamente y entrenar sus neuronas, porque todo lo tienen fácil, asequible y barato. Y la filosofía yace arrinconada en las bibliotecas o en los libros decorativos de las salas.

Precisiones

Para continuar con este alegato en favor de la filosofía es indispensable precisar lo siguiente:

  • Que el estudio de las ciencias requiere de la epistemología o conocimiento ilustrado, que estudia su naturaleza, posibilidad, alcance y fundamentos.
  • Que toda práctica requiere de teoría, es decir, de ciencia que la fundamente.
  • Que toda ciencia necesita de metodologías y técnicas, amparadas en el presupuesto anterior.
  • Que la filosofía explica y describe las causas y los efectos de todos los fenómenos de la naturaleza.
  • Que el aprendizaje y la enseñanza forman parte de las conexiones cerebrales, que hacen posible el fomento de todas las inteligencias.
  • Que el estudio y aplicación del método científico son claves en el desarrollo de toda experiencia pedagógica.
  • Que el pensamiento crítico, el diálogo de saberes, la autonomía y la empatía son fundamentales en el aprendizaje y enseñanza de la filosofía.
  • Que la filosofía debe cubrir todo el currículo, y empezar con la filosofía para niños. ¡Y también con todos los profesores!

La filosofía para niños

La filosofía para niños fue desarrollada por el filósofo Matthew Lipman en los años 70. Tiene como objetivo introducir a los niños en el pensamiento filosófico a través de la indagación y el diálogo. Este enfoque no se limita a transmitir conocimientos abstractos, sino que promueve la capacidad de los niños para formular sus propias ideas, cuestionar lo que se les dice y construir juicios propios.

La filosofía para niños es un recurso educativo que fomenta el pensamiento crítico, la reflexión y la autonomía en los más jóvenes, ayudándoles a cuestionar y comprender el mundo que les rodea.

La filosofía en la educación infantil promueve el desarrollo del pensamiento crítico, porque la filosofía ayuda a los niños a generar habilidades de análisis y reflexión, permitiéndoles cuestionar y evaluar la información que reciben en su entorno. También fomenta la autonomía, al enseñar a los niños a pensar de manera crítica y reflexiva, para tomar decisiones informadas y responsables. Y promueve la escucha activa y la empatía, que son habilidades esenciales para la convivencia y el diálogo respetuoso.

Algunas experiencias

Se pueden realizar actividades que inviten a los niños a reflexionar sobre conceptos como la valentía, la felicidad o la identidad, adaptadas a diferentes grupos de edad.

El diálogo es importante, mediante la creación de ambientes donde los niños se sientan cómodos al formular preguntas, al compartir sus pensamientos para lograr el aprendizaje filosófico.

En algunos países se han implementado programas de filosofía para niños en escuelas, con el objetivo de inculcar el pensamiento crítico desde la educación básica. Estos programas están diseñados para ser adaptables y escalables, al permitir que los niños se acerquen a la filosofía de manera didáctica y práctica.

La filosofía para niños no busca formar pequeños eruditos, sino ciudadanos responsables y reflexivos que puedan enfrentar los desafíos del mundo actual con un pensamiento crítico, diferente y ético. Es una herramienta poderosa para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes.

Enfoque pedagógico

La filosofía para niños no enseña filosofía en el sentido tradicional, sino a filosofar con los niños. Esto implica crear escenarios donde los niños puedan explorar sus propias preguntas y reflexionar sobre ellas.

La metodología de la filosofía para niños es una herramienta poderosa para enriquecer la educación infantil, promoviendo un aprendizaje significativo y el desarrollo integral de los estudiantes. Al fomentar el pensamiento crítico y la indagación, se prepara a los niños para enfrentar los desafíos del futuro de manera creativa y reflexiva. La metodología se basa en los siguientes principios:

Diálogo y discusión. Se promueve un ambiente de diálogo donde los niños pueden expresar sus ideas y cuestionar las de los demás. Esto ayuda a desarrollar habilidades de comunicación y pensamiento crítico.

Indagación. Los niños son animados a indagar y explorar temas de interés, que fomentan su curiosidad natural y les permite desarrollar un sentido de investigación.

Aprendizaje activo. La metodología se centra en el aprendizaje activo, donde los estudiantes participan en actividades que les permiten aplicar sus conocimientos y reflexionar sobre sus experiencias.

Círculos de diálogo. Espacios donde los niños pueden compartir sus pensamientos sobre un tema específico y escuchar las opiniones de sus compañeros.

Proyectos de investigación. Los niños pueden trabajar en grupos para investigar un tema de interés, formulando preguntas y buscando respuestas juntos.

Lectura de cuentos filosóficos. Utilizar cuentos que planteen dilemas éticos o preguntas filosóficas para iniciar discusiones significativas.



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