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“No tenemos los recursos para comprar todos los alimentos necesarios para mi bebé. Además, no tenemos agua potable y consumimos agua sin tratamiento, lo que empeora su salud”. Este es el relato de la madre de Xavier, niño de cerca de dos años, ambos habitantes de la Amazonía. Este caso lo recoge la cuarta edición de la encuesta nacional Tu Voz, Tus Derechos. Ecuador mantiene una brecha profunda en el acceso al agua segura, que repercute en problemáticas como la desnutrición crónica infantil.

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Agua contaminada incide en el bienestar de niños y niñas de Ecuador

World Vision Ecuador fue parte de la encuesta y recogió realidades como la de la familia de Víctor, de 9 años. “La falta de agua potable y de dinero suficiente nos impide comprar botellones de agua y los alimentos necesarios para que mi hijo tenga una buena alimentación”, mencionaron en el hogar, también en la Amazonía.

No se quedó fuera el testimonio en el hogar de Gael, de un año. “Mi bebé nació con buen peso, pero en su primer mes de vida no creció. Cuando le diagnosticaron desnutrición crónica, me explicaron que durante el embarazo no me alimenté adecuadamente”.

“Cuando cumplió seis meses, pensé que al darle comida se recuperaría, pero no lograba ganar peso ni talla. Al cumplir un año, aún no lográbamos salir de esto”. A este panorama se sumó la falta de acceso a agua segura.

Esa carencia impacta directamente en la salud, la nutrición y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu 2024) muestra que el 80,8% de los hogares accede al agua mediante la red pública; sin embargo, esta cifra esconde fuertes desigualdades territoriales.

Las brechas en el acceso a agua segura

En las zonas urbanas, el acceso alcanza el 94,8% de los hogares, mientras que en las zonas rurales solo el 48,7% recibe este servicio. Además, contar con agua por red pública no garantiza siempre que esta sea potable.

La calidad del agua se convierte en una alerta adicional para los hogares con niños pequeños. Según datos de la Encuesta, el 30,5% de los hogares con niñas y niños menores de cinco años consume agua contaminada con Escherichia coli  (bacteria que suele estar en el tracto digestivo).

En la Amazonía, justamente, esa situación afecta al 59,9 % de los hogares con niñas y niños de esa edad.

Un convenio para hacer frente a esa realidad

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), representado por Arturo Romboli, el pasado 20 de noviembre de 2025, firmó un acuerdo con María José Pinto, vicepresidenta de Ecuador, para proteger y garantizar los derechos de la niñez en Ecuador.

Una de las premisas es, justamente, la prevención y erradicación de la desnutrición crónica infantil. La información oficial da cuenta de que, en Ecuador, uno de cada cinco niños tiene desnutrición crónica infantil. De ahí, la importancia de la información sobre cómo se alimentan.

Datos de Unicef evidencian la vulnerabilidad que enfrenta la niñez en el país:

  • El 36,5 % de los menores de cinco años vive en pobreza por ingresos.
  • Uno de cada cinco menores de dos años sufre desnutrición crónica.
  • Uno de cada dos niños menores de cinco años es víctima de maltrato físico o psicológico en su hogar.
  • En 2024, cinco niñas de entre 10 y 14 años dieron a luz cada día, mientras que entre adolescentes de 15 a 17 años se registraron 40 nacimientos diarios.

Consecuencias de consumir agua contaminada

Como refiere Unicef Ecuador, el agua contaminada provoca enfermedades diarreicas y parasitarias, y dificulta la absorción de nutrientes. Esta combinación aumenta el riesgo de desnutrición crónica infantil.

Cuando la desnutrición impacta durante los primeros dos años de vida, las consecuencias pueden volverse irreversibles: afecta el desarrollo cognitivo, disminuye el rendimiento escolar y reduce la productividad en la adultez.

Las enfermedades diarreicas agudas, causadas por virus, bacterias o parásitos, figuran entre los principales detonantes de esa condición.

La organización remarca que garantizar agua segura y saneamiento constituye un derecho humano y forma parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, ya que sin este servicio resulta imposible garantizar plenamente derechos esenciales como salud, nutrición y educación.

Acciones para mejorar el acceso al agua potable

En provincias como Sucumbíos y Chimborazo, varias organizaciones impulsan una intervención integral junto a las Juntas Administradoras de Agua Potable.

Unicef, en coordinación con el Ministerio de Educación, impulsa un Modelo de Escuelas Resilientes, que mejora el acceso al agua segura en instituciones educativas. Las acciones incluyen acceso sostenible al agua, mejora de servicios sanitarios, prácticas de higiene y uso de energías renovables, incluida la cosecha y tratamiento de agua lluvia.

Entre 2023 y 2024, estas intervenciones llegaron a nueve escuelas de Sucumbíos, Pichincha y la Costa, beneficiando a más de 11 200 estudiantes.

Desde 2023, la Unidad Educativa Tumbaco (Quito) sumó más de 3 300 estudiantes beneficiados, y la Unidad Educativa Fiscal Jaime Roldós Aguilera (Guayaquil), más de 2 300. En 2024, otras siete unidades educativas de Sucumbíos alcanzaron mejoras para 5 593 estudiantes.

La problemática deja huellas graves

Cecilia Puertas, coordinadora en Desarrollo Sostenible y Responsabilidad Social de la UIDE, recuerda que Ecuador es rico en recursos hídrico. Sin embargo, el grave problema es que muchos cuerpos de agua están siendo contaminados, sobre todo, por la falta de tratamiento de aguas residuales.

En la Amazonía, además, hay contaminación por petróleo y metales, como también ocurre en la Costa, especialmente por mercurio.

En la zona rural, esa problemática se agrava, pues, difícilmente hay una gestión del agua. De ahí que, dice la experta, los niños toman directamente el líquido.

Además de los efectos por virus, bacterias y parásitos, que conllevan enfermedades, están las afectaciones por acumulación de metales pesados. Entre las afectaciones, Puertas menciona: problemas gastrointestinales, retrasos cognitivos e incluso la muerte.

La gobernanza es crucial

La docente universitaria remarca la necesidad del cumplimiento de las autoridades. La gestión para el tratamiento del agua es urgente, sin olvidar el control de las instancias correspondiente.

La norma ecuatoriana para la calidad del agua es la INEN 1108, que establece límites en parámetros físicos, químicos y microbiológicos.

La salud y el futuro, en riesgo

Karina Pazmiño Estévez, experta en Nutrición, explica que, en Ecuador, la contaminación con la bacteria Escherichia coli  eleva el riesgo de diarreas e infecciones intestinales. La alerta es mayor, dice, tomando en cuenta que seis de cada 10 niños menores de 5 años consume agua contaminada.

Refiere que en estudios epidemiológicos hechos en el país se muestra una asociación entre la inseguridad hídrica y el aumento de infecciones, retraso del crecimiento y hasta afecciones respiratorias.

“Eso quita oportunidades a la infancia”, menciona la experta, pues, los niños y niñas tienden a enfermarse frecuentemente, lo que repercute en el desarrollo. Y, claro, ese panorama está atado a la aparición de la desnutrición crónica, anemia, impacto en la educación y hasta en la economía familiar.

Hay opciones para proteger a tu familia

  • Hervir el agua.
  • Recolectarla en recipientes limpios, sin contacto con las manos.
  • Las verduras y frutas necesitan lavarse con agua desinfectada, igual que los utensilios, antes y después de usarlos.
  • Enseñar hábitos de higiene desde los primeros años, como lavado de manos, garantizar acceso a baños limpios y agua purificada.





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