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Hasta ahora la calle Capitán Nájera es, formalmente, el límite sur de la Bahía de Guayaquil, tal como lo establece la ordenanza municipal de 1999. Sin embargo, el comercio se ha ido expandiendo progresivamente hacia el sur. Actualmente, comerciantes foráneos y locales ya han cruzado esa frontera.

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Ese crecimiento, en su mayoría de negocios de origen chino o que venden productos importados desde ese país, se ha extendido principalmente por dos arterias: la calle Chile y la Eloy Alfaro.

En esta última, entre Azuay y Carchi, se levanta un edificio alto de color naranja donde funciona la importadora Jolly Mía, que se ha convertido, por ahora, en un hito que marca la nueva frontera comercial sur de la Bahía.

Marbel Miranda recorre Jolly Mía para buscar decoraciones para su árbol de Navidad. Asegura que la llegada de nuevos negocios a ese sector le resulta conveniente: le ahorra tiempo y dinero, ya que no necesita desplazarse hasta el centro para hacer compras, pues reside cerca. “Hoy, entre menos se camina o se sale, es mejor”, comenta.

En cambio, Mario Dávila, de 80 años, viajó desde el centro hasta el bazar Muralla China, ubicado a una cuadra de la importadora. Para Dávila, este crecimiento comercial “es muy bueno para el país porque da trabajo y permite que la economía se mueva”.

A su criterio, tanto autoridades locales como nacionales deberían reforzar la seguridad para que los ciudadanos se sientan protegidos.

Sandra Delgado, gerenta de los almacenes Megamayorista, coincide con esa apreciación. Emprendió en este sector hace cuatro años y ahora tiene tres locales en la calle Chile, donde vende productos de belleza importados de China. Cree que la Policía Nacional debería “dar más vueltas”, aunque sostiene que la zona no es peligrosa.

Julio Peña, trabajador de Pescaequipos S. A., ‘nego’ ubicado diagonal al Hospital del Día Dr. Efrén Jurado López, comenta que la mayoría de locales cierran a las 17:00 por prevención.

El ‘nuevo centro’ de Guayaquil

Jaime Wong, presidente del Comité del Barrio Chino de Guayaquil, comenta que la nueva ola de inmigrantes chinos ha sido atraída por esta zona porque no está saturada y facilita la instalación de negocios de artículos económicos, a diferencia del centro y del norte de la ciudad. “La información de boca a boca, por amigos, les indica dónde es el mejor lugar para invertir”, señala.

Este impulso comercial surgió a partir de 2020, recuerda Peña. Por su parte, Miguel Jaramillo, jefe de almacén de Pescaequipos S.A., considera que esta expansión podría dinamizar el comercio en el centro-sur, sobre todo después de que la instalación de estaciones de la Metrovía “quitó mucha de la influencia de los clientes que visitaban el sector astillero”. Sin embargo, espera que la competencia sea en igualdad de condiciones.

Wong confirma que los comerciantes chinos no tienen ningún convenio con la Alcaldía. Si el atractivo es alto, explica, “no solo invierte ese comerciante, sino que también trae a sus amigos”.

Moradores opinan de esta expansión comercial en el Puerto Prinicipal

A Mónica Carrillo, residente de La Saiba, le agrada ver que cada vez hay más negocios vinculados a la cultura china en la zona. “Antes veías estos locales solo alrededor de La Bahía; ahora se están extendiendo y eso me encanta. En la calle Chile encuentras muchos: ves gente asiática que camina por doquier, es una fusión de culturas. Hay postales que parecieran ser de películas, pequeños nichos de barrios chinos que nos rodean. Y me gusta: los comerciantes tienen cosas chéveres. Hay chucherías, a veces ropa. Es como comprar en un TEMU, pero físico”, dice entre risas.

Mérida Castañeda, del barrio de Los Astilleros, también ha sido testigo del boom comercial. “Hay muchos negocios, de todo tipo, pero sobre todo chinos. A mí no me molesta. Siempre he creído que Guayaquil es una ciudad que da cabida a todas las nacionalidades. Por eso tenemos tantos restaurantes de comida internacional. Y por eso hasta habrá un barrio chino en pleno corazón de Guayaquil. Me agrada. Y no solo porque el centro necesita revivir, sino porque el sur ha sido olvidado por años y le urgía que lo miren y lo visiten. Si lo están haciendo por motivos comerciales, me alegro. Todo es válido y bienvenido”, señala.

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