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Desde el 1 de enero de 2026, todos los contribuyentes en Ecuador deberán emitir facturas electrónicas de forma inmediata, en el mismo momento en que entregan un bien o prestan un servicio. Así lo establecen las resoluciones 14 y 17 emitidas por la Administración Tributaria en 2025, que entraron en vigencia progresiva desde agosto y se consolidan plenamente este jueves.

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La normativa elimina la práctica habitual de facturar horas o días después de realizada la transacción. A partir de ahora, la factura debe transmitirse y autorizarse en tiempo real, tanto al Servicio de Rentas Internas (SRI) como al cliente, explicó Carlos Delgado, contador general de Security Data.

Menos margen para corregir y anular facturas

Las resoluciones introducen cambios estratégicos que reducen los plazos para correcciones y limitan de forma estricta las anulaciones, especialmente en facturas emitidas a consumidores finales. También se restringe el uso de notas de crédito y de liquidaciones de compra en determinados casos, agregó Delgado.

Esto obliga a las empresas a reforzar controles internos, ya que los errores no corregidos oportunamente pueden generar multas, glosas tributarias o sanciones más severas, dijo.

Dependencia total de sistemas y conectividad

La facturación inmediata incrementa la dependencia tecnológica. Los sistemas de facturación deberán estar conectados permanentemente a internet, integrados al SRI y operativos en todo momento. Una caída del sistema o problemas de conectividad pueden afectar el cobro, la emisión de comprobantes y generar contingencias tributarias.

Además, el SRI podrá realizar cruces de información en tiempo real, detectar inconsistencias y activar alertas automáticas, fortaleciendo el control y la fiscalización.

Sectores más expuestos al cambio

El impacto será transversal, pero afectará con mayor fuerza a comercios minoristas, supermercados, ferreterías y negocios de ventas masivas, que emiten grandes volúmenes de facturas a consumidores finales. También enfrentarán desafíos las pymes, emprendedores, restaurantes, talleres y profesionales independientes que utilizan sistemas básicos o procesos manuales, señaló Delgado.

Los consultores y empresas de servicios que facturaban después de ejecutar el trabajo deberán ajustar sus procesos para emitir comprobantes en el momento exacto de la prestación.

Riesgos y sanciones por incumplimiento

No adaptarse a la facturación inmediata puede derivar en multas económicas, gastos no deducibles para los clientes y, en el peor escenario, clausuras temporales de establecimientos. La normativa convierte la facturación electrónica en un proceso estratégico, clave para la continuidad operativa de los negocios.

Información externa: SRI


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