“Un acto de justicia” o un motivo de “esperanza” para aumentar su calidad de vida. Así ven los migrantes sin documentación en regla que residen en España el impacto que tendrá en su día a día la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno.
Para muchos, representa una oportunidad real de mejorar su calidad de vida.
Se estima que más de medio millón de personas podrán acogerse a la medida. La mayoría pertenece a Latinoamérica
Aunque el debate político ha sido intenso, sus voces apenas habían sido escuchadas. Ahora, los propios migrantes explican qué esperan que cambie.
Vivir sin papeles miedo e incertidumbre
Los entrevistados por EFE coinciden en una experiencia común: empleo informal, precariedad y miedo constante. Sin documentación, hacer planes a largo plazo resulta casi imposible.
Valeria, hondureña de 35 años, relata haber sufrido acoso laboral. “Como no tienes papeles, tienes que aguantar”, le repetían.
Josué, también hondureño, explica que la irregularidad le cerró puertas pese a su formación en cocina. Con la regularización espera acceder a un trabajo acorde a su perfil.
Trabajo digno y reconocimiento profesional
Jaime, peruano de 54 años, cursa un máster en manufactura digital. Aun así, no ha podido integrarse en empresas que requieren técnicos como él.
Para Jaime, la regularización es “un acto de justicia, dignidad y sentido común”. Cree que permitirá aprovechar talento hoy desperdiciado.
Muchos migrantes confían en dejar atrás la economía sumergida. Buscan estabilidad, contratos legales y derechos laborales básicos.
Acceso a derechos y servicios básicos
La falta de papeles también limita el acceso a sanidad, educación y vivienda. Varios migrantes se sienten desprotegidos fuera del ámbito laboral.
Jessica Basanta, colombiana, cuenta que su hermano no pudo obtener una tarjeta de discapacidad por no estar regularizado. Para ella, la medida supone un avance en derechos humanos.
Suyapa, hondureña y creadora de contenido en TikTok, defiende la regularización ante miles de seguidores. Afirma que permitirá planificar el futuro con estabilidad.
Conciliar trabajo y familia
La situación es aún más compleja para quienes tienen hijos. Manuela, madre soltera rumana, no pudo acceder a baja por maternidad.
“Sin residencia no tienes con quién dejar a tu hijo”, lamenta. La regularización aparece, para ella, como una tabla de salvación.