El silencio vale para muchas cosas. Unas buenas y otras malas. No es bueno que en caso de abusos sexuales la víctima permanezca en silencio. Tampoco es bueno silenciar a la prensa. Según The Economist el amordazamiento de la misma es un sólido indicador del aumento futuro de la corrupción de un país. No obstante, los partidarios del yoga y el mindfulness saldrán en activa defensa del silencio, como uno de los elementos clave de la meditación. Todo esto sin hablar del silencio administrativo positivo o de la bondad de que en boca cerrada no entren moscas.
El silencio viene al caso, porque el pasado enero en Shangái me quedé sorprendido. Caí en la cuenta de que no había ruido en la calle. Claro, la mayoría de los coches comienzan a ser eléctricos, y está prohibido tocar el claxon. Algunas cifras nos pueden aclarar el panorama.
En 2024, el mundo produjo 92 millones de vehículos, de los cuales China aportó el 34%, o sea 31´3 millones. Unos cuantos millones fueron de vehículos eléctricos. En concreto, China puso en circulación 12.4 millones (70%) de los 17.3 millones de eléctricos fabricados en todo el globo. El porcentaje de vehículos eléctricos em Shangái con respecto a su parque móvil es del 25%. Esa cuarta parte de coches movidos por nuevas energías ya están dando lugar a una ciudad en la que el silencio se empieza a valorar.
Situación general de vehículos eléctricos en Ecuador
A nivel nacional, los vehículos eléctricos todavía representan una proporción pequeña del parque total de automóviles. Algunos indicadores disponibles dicen que los vehículos eléctricos representaron alrededor del 2,9 % del parque automotor total del país (incluidos híbridos y eléctricos en 2023).
Estimación para Quito
Sin cifras oficiales públicas desagregadas de Quito, prudentemente se podría estimar que si en Ecuador los EV representan alrededor del ~2–3 % del total de ventas/stock de vehículos, en Quito podría ser ligeramente mayor, quizá en torno al ~3–6 % del parque automotor total de autos particulares, porque Quito ofrece incentivos locales (sin pico y placa para EV, exención de estacionamientos tarifados), y porque su provincia, Pichincha, es la que concentra la mayor parte de las ventas de eléctricos (≈ 64 % del total nacional), lo que impulsa su adopción.
Nuevo modelo de ciudades
Las calles no se inventaron para los coches. Durante siglos, el espacio urbano estuvo pavimentado con tierra, grava o adoquines, y funcionó razonablemente bien para peatones, animales y vehículos lentos. El problema apareció con la llegada del automóvil a comienzos del siglo XX. Los coches levantaban grandes cantidades de polvo, deterioraban rápidamente las calzadas tradicionales y hacían las ciudades más sucias y caóticas.
El asfalto, un material ya conocido pero poco utilizado, se extendió entonces como solución práctica: era liso, resistente, barato y adecuado para la velocidad. Su adopción masiva coincidió con el crecimiento de la industria del automóvil y del petróleo, y acabó transformando el diseño urbano.
Las calles dejaron de concebirse como espacios compartidos y pasaron a organizarse en función del tráfico. Así se consolidó la ciudad asfaltada, una jungla de pavimento continuo en la que la movilidad motorizada se convirtió en la prioridad dominante.
Si antes decíamos que el mundo estaba en combustión, probablemente la expresión vendría de los motores de los vehículos, que circulaban por nuestras ciudades. En la actualidad, aunque la guerra arancelaria circula por doquier, la creciente industria de vehículos eléctricos está haciéndose un huevo a marchas forzadas en nuestros hábitos de desplazamiento. Como hemos visto los EV fueron 17´3 millones en 2024, un 18´8% del total de vehículos producidos mundialmente, e in crescendo. Estos nuevos automóviles nos están cambiando, y a lo mejor dentro de poco, poco quedará de la bulliciosa jungla de asfalto quiteña. Y veremos si el resto es silencio.
José Félix Valdivieso, Director de IE China Observatory, autor del libro China para los nuevos bárbaros (Nola editores, junio 2024)