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“Fue una jornada muy larga que comenzó desde las 07:00 para establecer el enfoque de investigación y realizar los análisis estadísticos contrarreloj. Competimos con los mejores estudiantes a nivel nacional”. Así recuerda Gerson Rivadeneira, de 18 años, la etapa final de la II Olimpiada Ecuatoriana de Estadística, organizada por la Escuela Politécnica del Litroral (Espol).

Su equipo, de la Academia Naval Almirante Illingworth, ganó el primer lugar de la región Costa y a escala nacional. El trofeo llegó después de meses de preparación que se sumaron a la carga normal, en su caso, del Bachillerato Internacional (BI).

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¿Por qué importan las Olimpiadas de Estadística en Ecuador?

El logro de los estudiantes de bachillerato en la II Olimpiada Ecuatoriana de Estadística se celebra como una muestra de talento. Pero detrás de las medallas y trofeos hay una historia menos visible: horas de estudio fuera del aula, fines de semana sacrificados y presión académica sostenida.

Pero estás olimpiadas también apuntan a formar jóvenes desde temprana edad que sean capaces de analizar datos para tomar decisiones en salud, economía, tecnología, seguridad, entre otras ramas.

🏅 Detrás de las medallas: presión, datos y pensamiento crítico

El proceso para alcanzar medallas y trofeos toma meses. Jennifer Menéndez, coordinadora de la carrera de Estadística de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Espol, lo resume así: “Detrás de cada medalla hay mucho más que una prueba bien resuelta. Hay meses de preparación, práctica constante y acompañamiento docente”.

La competencia tiene dos fases: En la primera se evalúa el desempeño individual y es virtual. En la segunda, el trabajo en equipo y es presencial.

En la final, los estudiantes reciben bases de datos reales del INEC y deben analizarlas, interpretarlas y defender conclusiones ante un jurado especializado. “No premiamos memoria. Premiamos pensamiento crítico. Tienen que argumentar, justificar decisiones y trabajar bajo presión”. Si bien la medalla es el resultado visible, el verdadero logro es el proceso formativo.

🎓 Por qué la ESPOL apuesta por estudiantes de bachillerato

Para la Espol involucrar a jóvenes de primero, segundo y tercer año de Bachillerato no es un gesto simbólico. Es una estrategia de formación temprana. “Vivimos en una sociedad donde las decisiones se toman con datos: en salud, economía, seguridad y tecnología. Si los jóvenes no aprenden a entenderlos, otros decidirán por ellos”, advierte Menéndez.

El objetivo es despertar vocaciones en carreras ligadas al análisis de datos, como ingeniería en estadística. “Queremos que descubran que existen profesiones altamente demandadas capaces de transformar datos en decisiones estratégicas para cualquier sector productivo”.

🧠 ¿Cómo se preparan los estudiantes para la Olimpiada?

No hay una sola ruta. Algunos colegios crean clubes de estadística. Otros refuerzan dentro del horario escolar. Y muchos entrenan fuera del aula. “Hemos visto estudiantes que estudian los sábados o después de su jornada regular, con acompañamiento de tutores. Lo común en todos es la disciplina y el deseo de aprender a pensar con datos”, dice Menéndez.

El nivel con el que llegan, añade, es una combinación entre currículo y esfuerzo adicional. El sistema escolar ofrece la base, pero en una competencia de este nivel hay práctica constante y acompañamiento docente. “La Olimpiada mide la capacidad de analizar, interpretar y tomar decisiones con datos”.

En ese sentido-Menéndez reconoce, que los han sorprendido cómo enfocan sus análisis y cómo comunican resultados. No se quedan en la técnica: intentan contar la historia detrás del dato.

📈 Cifras y crecimiento de la Olimpiada Ecuatoriana de Estadística

La Olimpiada no solo subió el nivel: también creció en alcance. En la primera edición participaron 371 estudiantes de 39 colegios. Mientras que en la segunda edición compitieron 554 estudiantes de 55 instituciones educativas. El 41% de los colegios fueron nuevos. Este año llegaron-según los organizadores- con más seguridad y mejor manejo conceptual. Los colegios ya saben qué se evalúa y los estudiantes se preparan con más enfoque. Eso eleva el nivel general.

🏆 ¿Quiénes ganaron en Costa, Sierra y categoría individual?

El galardón nacional fue para la Academia Naval Almirante Illingworth, que recibió el trofeo principal.

🌊 Equipos de la región Costa

🥇 Academia Naval Almirante Illingworth
🥈 Colegio Alemán Humboldt de Guayaquil
🥉 Unidad Educativa Liceo Naval de Guayaquil

⛰ Región Sierra

🥇 y 🥈 ISM North (Quito)
🥉 Unidad Educativa Particular San Gerardo (Loja)

En la categoría individual se entregaron:
🥇 4 medallas de oro
🥈 6 medallas de plata
🥉 4 medallas de bronce

🧩 El equipo campeón nacional y de la Costa es de Guayaquil

Walter Pico (18), Gerson Rivadeneira (18), Sergio Wong (17) y Paul Villón (17) estudian en la Academia Naval Almirante Illingworth, en la sección de Bachillerato Internacional. Cuando comenzó la Olimpiada, varios estaban en pleno proceso para obtener el diploma BI.

Para la primera fase se reunían al menos una hora dentro de la jornada escolar para investigar teoría estadística, ecuaciones y gráficos. En la final, el método cambió: ese día recibieron datos reales del INEC y la Espol y tuvieron que construir una investigación completa.

“La etapa final fue la más dura. Fue una jornada que empezó a las 7:00. Tuvimos que definir el enfoque, hacer los análisis y luego presentar frente a un jurado altamente cualificado”, cuenta Gerson Rivadeneira.

El cansancio fue parte del camino. “Era agotador combinar el BI con la capacitación. Hubo frustración, pero nuestros tutores Hugo Tutiven y José Plua nos motivaron a dar el 200 %”.

También hubo renuncias: fines de semana sin familia y menos tiempo libre. Cuando escucharon que eran campeones nacionales, primero hubo incredulidad. Luego euforia. “Más allá del trofeo, está la historia de cuatro jóvenes que se equivocaron, debatieron y no se rindieron”, resume Rivadeneira.

🧩 El campeón de la Sierra es de Quito

Carla Quilca, Yara Tufiño e Isaac Patiño, del ISM North, se prepararon durante meses fuera del horario regular. Se quedaban los lunes y martes de 15:00 a 16:30 y, al final, incluso asistieron sábado.

“Lo más difícil fue sostener la constancia mientras teníamos otras responsabilidades académicas”, cuentan. Aprendieron a organizar el tiempo, trabajar en equipo y confiar en sus capacidades.

Al inicio dudaron. Competían con estudiantes mayores. “Pensamos que el esfuerzo era demasiado grande para nuestra edad, pero aprendimos que podíamos investigarlo por nuestra cuenta”, dicen.

🥈 La competencia individual también exige sacrificios

Además de los equipos, la Olimpiada premió el desempeño individual. Entre los destacados con medalla de oro estuvo Joseph Avilés, de 16 años, estudiante de segundo de BGU en la Unidad Educativa Liceo Naval de Guayaquil Cmdte. Rafael Andrade Lalama.

Era su segunda participación. “Llegué con más experiencia y con una preparación más consciente”. Gran parte de su formación vino del club de estadística del colegio. Su profesor Bolívar Lozano enseña no solo a resolver ejercicios, sino a pensar con lógica, interpretar datos y defender respuestas.

El Liceo Naval de Guayaquil quedó tercer lugar en la categoría de equipos de la región Costa.

La rutina de Joseph combinaba bloques de práctica, repaso teórico y explicación de soluciones. “Cuando enseñas, de verdad aprendes”. El costo fue tiempo de descanso y ocio, aunque intentó no aislarse. “Mantener mis relaciones me dio estabilidad mental. Mi pareja fue un apoyo real durante el proceso”.

La presión mayor llegó después. “Sentí más presión al esperar los resultados que antes del examen”. Y deja un consejo a los jóvenes interesados en la estadística: “Construye base, practica con intención y rodéate de gente que te impulse. Si te caes emocionalmente, ya perdiste la mitad de la batalla”.

🎖 Una docente, una cadete y una medalla de plata

En la La Unidad Educativa de FF.AA. Colegio Militar No. 6 Combatientes de Tapi (Chimborazo), la preparación ocurrió después de clases. Mary Espinoza, docente y directora del área de Matemática, entrenó durante un mes a la cadete Dayana Cóndor, comandante de segundo BGU paralelo B.

El horario fue de 13:30 a 15:00, con autorización institucional y planificación extracurricular. “Lo que me motivó fue su interés y compromiso. Reconocí su potencial y asumí este proceso como una oportunidad para fortalecer no solo lo académico, sino valores como disciplina y perseverancia”, dice Espinoza.

Dayana reforzó contenidos estadísticos con su docente. La disciplina militar ayudó a sostener hábitos de estudio. “No se ven las horas adicionales, el cansancio, los ejercicios que no salen, ni cuando duda y vuelve a intentarlo”, señala su profesora.

⚖️ Cerrar brechas y el reto de aprender a no dejarse engañar

La diferencia entre públicos y privados no está en el tipo de institución sino en el acompañamiento. En estas olimpiadas han tenido desempeños extraordinarios de estudiantes de colegios públicos. Por eso la inscripción para ellos es gratuita. De esta manera se busca fomentar la equidad.

Además, la carrera de Estadística de la Espol ofrece talleres a docentes y orientación a estudiantes en manejo de bases del INEC. La estadística no es solo números. Es aprender a no dejarse engañar por una gráfica mal hecha. Es cuestionar titulares. Es decidir con evidencia, según los organizadores.

Finalmente, esta Olimpiada deja algo más que ganadores: muestra cuánto cuesta pensar con datos desde jóvenes. Detrás de cada medalla hay horas invisibles, presión temprana y renuncias silenciosas. El reto ahora es que ese aprendizaje no sea un privilegio de pocos.




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