
Los seres humanos tenemos la base constitucional o primaria, quienes, al responder a sus instintos, permiten al macho seleccionar a su compañera, cortejarla, seducirla y lograr reproducirse, según los antropólogos.
La comprensión de este fenómeno no es fácil, porque confluyen condicionamientos biológicos propiamente dichos o genotípicos, hormonales, cerebrales y comportamentales, y otros ambientales o fenotípicos, es decir, aquellos que se presentan en el juego de relaciones dentro del grupo y fuera de él.
En ese contexto, los estudios sobre el macho alfa y beta cobran importancia, porque intentan descifrar y explicar la fenomenología de lo masculino con el apoyo de la Etología, la Biología, la Psicología, la Zoología y otras disciplinas afines.
El macho alfa sería “el mono que se comporta como líder de la manada, el que va de caza y tiene acceso a las hembras que desea, y el que defiende su territorio hasta la muerte”. En términos actuales, el macho alfa sería nada menos que el jefe, el gran jefe, el más fuerte y grande, que ejerce su predominio sobre los demás machos –los machos betas, débiles y pasivos- que cumplen sus disposiciones sin comentarios. En ocasiones, el jefe mayor no es más fuerte ni grande, sino el más inteligente.
Pero hay algo más: “el perfil del macho alfa se complementa con otra característica esencial: es o pretende ser el hombre más atractivo para las mujeres, aquel que ejerce cierta prioridad o liderazgo al momento de la reproducción, y por ser el mejor exponente de la protección, que interesa a las mujeres. Para ello utiliza un mecanismo notable: la seducción”.
¿Qué es la seducción? Según wikipedia, la seducción es el acto de seducir, inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento según la voluntad del que seduce. Aunque suele emplearse para referirse a intentos de conseguir interacciones de tipo sexual, se emplea también en español para referirse a intentos de atraer físicamente o a una opinión.
El término puede tener una connotación positiva o negativa, según se considere mayor o menor cantidad de engaño incluido en la acción.
Etimológicamente, ‘seducir’ proviene del latín seductio, (acción de apartar). Y para la RAE, en su primera acepción, seducir es ‘engañar con arte y maña’, aunque al tratarse de un término tan emocional cada autor ha acuñado su propio término. Recientemente, el escritor Arthur Love se ha referido a la seducción como ‘el arte de hacer feliz a la mujer’’.
En el presente caso, el macho alfa se considera seductor por excelencia, mientras que el macho beta es pasivo y reservado. Las investigaciones refuerzan la idea que hay machos alfa genéticos y otros disimulados o aparentes. Según las investigaciones, el ‘éxito’ con las mujeres no da a los hombres, necesariamente, la categoría de alfa.
Y hay una pregunta subyacente: ¿a quiénes prefieren las mujeres? ¿Al clásico seductor –el más fuerte, el más inteligente, el más motivador-, o aquel que tiene otros méritos, que solo ven ellas? Estudios revelan una respuesta interesante: ¡las mujeres prefieren a los hombres que resuelven!